Habrá quién comulgue más o menos con Eduard Punset. Pero no se le puede negar que a su edad siga buscando respuestas a preguntas desde un punto de vista científico, o aun mejor, tocando de pies en el suelo. Leí un libro suyo, que trataba el amor desdel punto de vista científico. Y debo decir que me desilusionó, tanto su narrativa como la poca luz que arrojó a mi maltrecha salud pasional.
Ahora bién, ya hace tiempo conocí por vía de un blog excepcional una palabra griega de la que hago estandarte para controlar mis respuestas emocionales a los vaivenes de la vida y a la que mis pensamientos recorren más veces de las que deberían. Ataraxia:
Se denomina ataraxia a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional, mediante la <<<disminución>>> de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad, y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.
Fuente: Wikipedia Es.
Pues me sorprende que una idea tan antigua, una reflexión helenística que ya se hicieron antes del nacimiento del chico guapo de la barba, pueda ser tan actual. Tan pasional, y tan sincera. Tan brutalmente realista y con una simplicidad abrumadora pero a la vez tan difícil de llevar a la práctica.
Os dejo con el pensamiento de Punset, fantástico, de no hace más de dos semanas. Explicando algo muy parecido al término ataraxia, pero partiendo del estudio de las respuestas emocionales de nada más y nada menos que la música. Disfrutadlo almenos tanto como yo.




